Yo fui ninfas. Cósmicas, naranjas, suaves, ardientes Trépida como las manos de un niño sosteniendo un fusil A veces como un disparo del diablo Tendidas mis ramas en la hierba Un trozo de seda moviéndose al ritmo de rotación de Venus Danzándose en el espacio para un semidiós Rozándole el sexo como una lengua enmudecida Lenta, fina, punzante Mientras él, erecto hasta el infinito Descubría mis botones enrojecidos Redescubría mis pliegues esponjosos de carne húmeda En función de la succión, salivación, punción El alma sujeta por hierro es penetrada por un rayo de calor y cae, cae, cae cada vez más alto cae La indumentaria se desata Balbuceamos frases sucias, incorrectas Llenos de ají, de ajo, de barro, de barrio marginal Remecimos las masas sin evocar ideología Un buen discurso pudo ser incluso Invocaciones al amor, tal vez Tonadas como de bordados y colores pasteles Tensión, tensión, tensión, tensión Un grito, una garra, uñas, palmas Tensión, tensión, tensión, tensión No se sabe si vibra ...