Surge de pronto un llamado de adentro es el tiempo estancado, apretando la garganta, encerrando las tristezas y creando enfermedades. Me pregunto en qué momento permití privar oxígeno a mi cuerpo y callarme las ideas y los cuentos. Construí un muro para que no vieran mi pesar, llevándome a la autodestrucción. La vida nunca fue así. De hecho no fue sólo eso, porque el llamado siempre ha estado llamando y llamando. Por qué los oídos sangran lágrimas, y los ojos no cesan de forzar la mirada. Apretando dientes, tensando cuello. De qué generación vino todo eso. ¿Qué me está comiendo, a pesar de la conciencia? Siento que esto que siento lo sentimos todos, y que esto que pienso lo pensamos todos. Algún día vamos a despertar, cuando nos decidamos por fin a matar lo que nos encierra. Por ahora me quedan mis cachivaches, mis golosinas, mis chucu chucu, mis plasticinas. Voy a trenzar una nueva canción, otra vez.