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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Todo en mí es fantasía

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Llena de mensajes y profundidad viajan por un tubo mis experiencias como papeles que escupen en clases y aterrizan en otras cabezas, caminan sobre el pasto esponjoso, derriten todo el metal grueso lo cuelan por mis oídos, filtran mi mirada, expanden mi entrecejo y mi frente. Así siento ahora, todo sigue expandiéndose. Soy tantas que soy silencio y colores, acordes también. El día está nublado y juego a la hierbera otra vez; con el agua hasta el cuello y la vagina tranquila, respiro las claras del día. Células reclaman descanso, alma, fuego y naturaleza, de tanto hacerme la leza, voy a cerrar la cortina, picazón en la garganta, ayuda jugüito de naranja y limón. Sal que el mal espanta Sal, demonio, de un tirón. Quise comerme el agua y en cambio bebí salado, con los años se tornó amargado, me doy cuenta de más, lo que no es extraño. Fuego, tierra, aire, mar. Al cielo quiero viajar, tumbada sobre tus piernas. Así de d...

Se queman

En un bosque o un pantano, escondidos de la urbe, acá, del pueblo que baila al son de las flautas, se aman doncella y vikingo, brotan las raíces de un árbol y dos amuletos hacen brillar. Se queman karmas, gracias por la unidad. Vuelve a donde huyó, se miró el fondo y vio un espiral negro escondido ahí, se toca el pecho, se mueve agua negra, no turbia, limpia, pero oscura, ondas, como piedras sobre un lago. Todo eso era la mente, pero era parte suya silencio y baja vibración, es parte de su dualidad aunque ya no estaba tan segura, quizás más bien era su identidad. Dejó que él le hiciera el amor, dudó muchas veces, pero decidió entregarse igual, a pesar de la oscuridad, de la angustia que empalidece, volaron cerca del sol igual, entendió mejor tantas cosas. Ella sabía que los observaban, así se rendía simplemente al cielo, ya sin culpa y sin dolor, Aunque le pese, así era ella , por eso llamaba al grafito de su ser, fundida en ese abrazo, se decía a...

No tengo nada que hacer

Sóplame en la orilla, quiero más de una semilla, quiero versos por plantar. Lámeme el cerebro con la fruta de un cerezo que en primavera va a despertar. Abro una caja y dejo volar mis lajas, se hace grande la verdad, estoy disfrutando, me pregunto si eso es malo, aunque ya sepa que no en realidad. Corro por el pasto, como un corazón mundano, pero el alma brilla más. A mí no me importa, si pongo cara de rota, tengo claras mis notas, me gustaría saber si ellos también. Quiero un rezo de ultramar, tengo un rezo un ultramar.

Verde mar

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En mi corazón se teje un telar rosado y verde mar y va sonando una canción, mientras las tejedoras ríen y trabajan para comprar pancito. Bajo la copa de un árbol, un duende reposa tranquilo, me quiere esconder la razón. Un delfín también, se asoma cerca de las nubes y me salpica de aire y escarcha. Cerca de la multitud, algo me indica mirar hacia allá es un actor blanco que puede volar. En mi corazón se teje un telar rosado y verde mar, de los extremos lo agarran dos palomas y lo exhiben en un bar. No entiendo bien qué hace ahí parado, pero parece agradar. Un borracho se me acerca le digo que no, yo sólo vine a sonreír, nada más.

Libertad

He cometido muchos errores, pero no sé si son tantos, mas bien creo que está faltando perdonar al corazón... Perdonar al corazón, perdonar al corazón, perdonar al corazón. Entonces comienzo a sentirlo, y a sorprenderme de mí misma, se abren mis jaulas, se abren todas las rendijas. Me gustan las flores y los perros de la calle, cantar sintiendo el aire, expresar sin que me callen. Me gusta visitar lugares, para recordar que ya se fueron, que me queda lo aprendido y los mensajes que comprendo. Divagar sobre las ruedas, esperando no sé qué, tropezarme con las piedras, pero ésta vez no caer. Fui en busca de una nostalgia que solía amar, y en la tercera vuelta vine a despertar. Así cambié la ruta y recorrí un sendero nuevo; antes de darme cuenta, ya estaba emprendiendo vuelo. Tanta alegría escondida, tanta felicidad escondida, tanta felicidad escondida, tanta felicidad escondida. Tanta libertad. Tanta libertad. Tanta libertad. Libertad, libert...

Los guías

Y así fue, como después de otro viaje, me impregné de las señales, que encontré en el camino. Me visitaron los osos, y vi de un conejo los ojos. Ambos me hacen -"Shhh" con el labio pegado al dedo, les esquivo a ratos la mirada, pero me calientan la frente, así que entiendo, reconozco. Voy con ellos calladita, dejando que guíen mis pasos, abren la sendas como cortinas, nos escabullimos en la selva, en su verde y en su foresta. Me encuentro con tan bellos paisajes, hay una cascada calipso crístico cristal. Lanzó una carcajada y me preparo para bailar, - "Shhh", hacen de nuevo, - "A la orden" Debo moverme en silencio.

Un cariñito

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Muchas veces he hecho cosas esperando un resultado y no, no las he disfrutado. Ya no sé si he cometido tantos errores, o en realidad me faltan perdones por hacer, pero quiero, esta tarde abrir mi pecho y dejar de pensar. Voy a salir a la calle en mi bicicleta y dejar de llorar. Que el viento se lleve todo lo que ha sido mi pasado y volveré, sé que volveré a reír como antes, como casi no recuerdo, porque estoy en la osadía de este viaje eterno, que me ha hecho aprender. Y estoy cambiando de traje, o sacándome los disfraces, algo así, algo así, algo así. Por ahí va, me siento aire otra vez, transitando por las calles, cambiando de colores, cambiando. Abriendo... me. Respirando a la gente, sintiéndola fuerte. Detrás del lente, se arropa el amor.

(F)Loto

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Caí como una piedra cubierta del más grueso lodo. Descendí a lo más profundo, a lo más denso del agua. Toqué fondo, choqué con este y me dolió un kilo, vi peces buenos y vi monstruos del terror. Entonces me salieron piernas, pies o aletas, me impulsaba con ellas para poder avanzar. Casi sin fuerzas y con el barro que me arrastraba a caer, fui mirando a estos peces que me motivaban a florecer. Saltaba, saltaba bajo el agua y no lograba avanzar... Un día, cerca de donde yo estaba, un tiburón se asomaba con las espinas de una colmilleja y tal como una moraleja que alguna vez aprendí, me aproveché de la buena racha, di un salto y me agarré de las descarnadas chachas de ese pescado sin vida, así que mientras nadaba el tiburón fui subiendo con él, por suerte tenía aún mucho barro así que el pecesote no me vio. Se detuvo cerca de un arrecife, lleno de algas y de peces koi, entonces solté las espinas y me dejé caer sobre un coral. El tiburón se iba alejando y mis escamas iluminaban más y más. ...