Cocina
No puedo con los cubos de hielo.
No puedo con los platos rotos.
No puedo con el agua hirviendo.
No puedo con los mosquitos en la fruta.
No puedo con las frutas verdes
No puedo con las frutas podridas
No puedo con las frutas dulces
(Pero cómo si soy las tres frutas!)
No puedo con los manteles.
No puedo con los salados.
No puedo con los cuarteles.
No puedo con los soldados.
No puedo con los amargos.
(Que te quede ácida la ensalada)
No puedo con la posición correcta para cenar.
No puedo con las cenas familiares.
No puedo contra el choclo con mayo.
No puedo contra las cucharas chicas.
No puedo contra los duraznos en conserva.
No puedo con las caras idiotizadas.
No puedo no pensarte en la mesa
cuando todos comen en silencio
y se concentran en su apetito
y escucho el crujir del ají,
el baile de la lengua y el paladar
y la televisón encendida
y veo los dientes sucios de bolo alimenticio,
trocitos de perejil, mitades de granos de arroz
que se lavan con un trago de bebida
y me acuerdo de tu pulcritud y meticulosidad
y pienso que me gusta,
al igual que tu humor
y tu incredulidad en el amor
y que me gustas tú.
Y después me retracto.
Me da miedo intentar tacto
y perder en el acto.
Me da miedo intentar tacto
y que me gustas tú
No puedo con los platos rotos.
No puedo con el agua hirviendo.
No puedo con los mosquitos en la fruta.
No puedo con las frutas verdes
No puedo con las frutas podridas
No puedo con las frutas dulces
(Pero cómo si soy las tres frutas!)
No puedo con los manteles.
No puedo con los salados.
No puedo con los cuarteles.
No puedo con los soldados.
No puedo con los amargos.
(Que te quede ácida la ensalada)
No puedo con la posición correcta para cenar.
No puedo con las cenas familiares.
No puedo contra el choclo con mayo.
No puedo contra las cucharas chicas.
No puedo contra los duraznos en conserva.
No puedo con las caras idiotizadas.
No puedo no pensarte en la mesa
cuando todos comen en silencio
y se concentran en su apetito
y escucho el crujir del ají,
el baile de la lengua y el paladar
y la televisón encendida
y veo los dientes sucios de bolo alimenticio,
trocitos de perejil, mitades de granos de arroz
que se lavan con un trago de bebida
y me acuerdo de tu pulcritud y meticulosidad
y pienso que me gusta,
al igual que tu humor
y tu incredulidad en el amor
y que me gustas tú.
Y después me retracto.
Me da miedo intentar tacto
y perder en el acto.
Me da miedo intentar tacto
y que me gustas tú
Comentarios