Entradas

Mostrando entradas de enero, 2009

Periferia

Esas cacatúas con su superficialidad hedionda, El león que no se deja querer por un pez, El perro ladrando dime-cuéntame-hazme-hace, Ella y la sonrisa falsificada, Los de las conversaciones deprimentes, La hiena con sus gritos y nervios, El cachorro sobreprotegido de la hiena, El escorpión y la salamandra (La salamandra sobre todo), Yo y la perseverancia de una aguja, Yo y la inseguridad del ciervo, Tú con la coincidencia de un beso, Los diablos que botan basura, Los querubines que se la comen, El sol que no hace bien su trabajo, La luna que no cumple deseos (¿De donde sacaron que cumple deseos?) Las moscas en el techo, El polvo de esta ruca… Todo este alambre de púas que me envuelve, ¡Todo esto me va a volver estúpida!

Pan de Dios

Hola. Me estoy cagando de pena Me guardé las ganas y la fé en el bolsillo Saqué un pan de Dios cuando estaba llorando ¿Sabes qué me dijo?: "Tarde y mañana y a mediodía oraré y claramaré, Y Él oirá mi voz." He orado y clamado tarde y mañana y a mediodía años de años Él no oye mi voz. Me retracto. Él me oye, mas se hace el sordo. Que feo, le dije, Dios te va a castigar, hay gente que de verdad no escucha. Después caí, tú eres Dios.

Alergia

¿Por qué cuando te paras aquí y me miras a los ojos Se te dibuja una sonrisa maquiavélica y me miras con ella? ¿No ves acaso que me vuelvo como una foto movida por el viento? Así: Tiesa y temblando Y pienso ‘Dios, por qué hace tanto calor aquí, así no puedo disimular que el corazón me pica’ Soñando que un viejo se acerca y me envuelve Con un chal que tejió la lluvia de Temuco Y te mira con la calidez de una pintura anaranjada, de una humita cocinada en un horno de barro Mas, interrumpes mi sueño, haces que me pique todo Y ahora me hablas con tu sonrisa y tus ojos Se me enroncha el corazón Y gritas sin hablar 'sé que me amas, sé que amas' Mis ojos brillan, sé que brillan, quietos en tus labios Pero tienen tanto miedo… Ay, es que si supieras cuantas veces me he desencantado Oye, no puedo controlarlo, por eso me rasco Y me pica más, me sigo rascando Hasta en el alma se me abrirá una herida La verdad es que te quiero Nunca te veo, pero te quiero Te llamo siempre con mis parpados, ...

Imagínatelo como un cuadro de Guayasamín

Imagen
Inercialmente miró el cielo, algo inquieta intentaba ordenar su pelo, pero el viento seguía despeinándola, así que se rindió. Vio que sus dos quiltros se acercaban ladrando y moviendo la cola. “¡Hola!”, les dijo, y se sentó en el cemento. Dejó que los perros lamieran sus brazos, les hablaba acariciando sus cabezas y dorsos. De pronto inclinó su cuello hacia el suelo, dio un suspiro y comenzó a llorar. Ya no acariciaba a los animales. Tocaba su pecho, sus mejillas, su nuca, su pelo, sus brazos. Miraba a todos lados y su boca gemía abierta. "Por favor", repetía una y otra vez mientras oía a los vecinos carcajeándose.