Como atorarse con el humo del caño que compartes, como la risa nerviosa al ver a tu madre vomitar, como el montón de nudos que hiciste y nadie logra desatar, como la mirada perdida frente a una mesa rodeada de gente bebiendo. Así. Así me siento. Como la sonrisa imperturbable cuando estás con él, como las carcajadas que te saca sin ningún esfuerzo, como el fulgor del espejo, como la ensalada de lechuga con huevos revueltos en agua, como la primera vez que te paraste sobre un escenario sin que nadie supiera. Así. Así me siento. Como el día que vi sus ojos pequeñitos sobre los brazos de mi hermana, como cuando trepas un mueble en búsqueda de aventuras y este te aplasta, como la soledad y el silencio inspiradores, como el hábito del saludo. Así. Así me siento. Como el agua lavándote la cara y abriéndote los ojos, como enterarse de que eso ultra jurado que no se cometería: se cometió, como una anciana cediéndole el asiento de la micro a un niño, como el queque con manjar. Así. Sí, así me si...