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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Escupidlo I

Gritar es escupir y se puede interpretar según cada cosa que lo quiera hacer. Podría ser como una flema o como una lluvia de pétalos anaranjados. Finalmente, todos los gritos están en nuestra mente. Y si es un escalofrío o un relajo no es tan importante como saber que al menos tienes un grito reclutado en tu cajón, en tu mesita de luz que, de pronto, puede apagarse e incluso llegar a encenderse cual flamante alerce con las ramas incendiándose. Fuego gritando. Podría ser también un pasatiempo, el vicio de la madre. Como sea, es el amuleto que te ayudará a recordarla cuando todas sus llamaradas la hayan quemado y las cenizas vuelen alúnisono con tu falda de gasa. La trascendencia del grito esa es la disyuntiva, el paradigma, la motivación para tomar un libro y leerlo. La razón de todo lo que te rodea y te sustenta. Y te compone.

Respuesta

A tí te gustaría morir, por mientras te dedicas a morir los sueños ajenos, a morir sus gustos, sus riquezas, sus procedimientos. Frialdad. Vanidad. Narsicismo. Superioridad inexistente. Falsa alegría. Falsas danzas. Falsa elegancia. Pero a mí, aunque tu mediocre mente dibuje lo contrario y me divulgue en los murales como una amarga y gris paloma, y me cuelgue en los patios, en los pasillos del tribunal, y me degrade el derecho de tener vagina, romanticismo, pasión e ingenuidad. Aunque prometas, aunque jures, aunque hasta tus sueños lo digan. No me conoces. Ay, tú y tus patrañas! Te engañas, venenosa araña. No me conocen los villanos, ni me conocen las arpías. Se quedan con imágenes tan vacías... .. : ........ : ... Como las ..... de ... la tele. Te le está safando el tornillo del alma. Quizás hace rato se te safó. Bueno. Yo me digo a mí misma -Calma. A pesar de y por, me gusta vivir. Y si a tí te gusta morir, pues muere. Muere en la soledad, en el ego, muere en el alba o en la cofradí...

Poseer

He perdido, he soltado, he quemado, he olvidado, pero conservo el púrpura y los asientos aterciopelados del café. Se me han ido algunos trenes por tímidez o indiferencia, pero conservo el púrpura y los asientos aterciopelados del café. Se me han quedado en el bolsillo los rojos, los lilas, así como los quinientos granos de linaza en la frente y algunas rabias enterradas entre la arena y la caca de las gaviotas. El sol en su insoportable ausencia me recuerda y recordará moléculas y vacíos de la existencia mía. En su presencia, en cambio, será más palpable que... otra cosa Y sé que conservo el púrpura y los asientos aterciopelados del café. Sé que conservo el brillo de sus pupilas una tarde, las carcajas de la golondrina antes de convertirse en bestia, la potencia indígena malgastándose en un odio y una mediocridad. Es mío el aliento de un seis de diciembre, mío aquel nefasto estreno. Mía la languidez en el columpio, mía la muerte del seis de noviembre. Mío eso que hice mío y no lo era. ...

Para qué

Más fácil así, hacer nudos en las cuerdas. Para qué vamos a barrer el carbón del cemento Tendrían que pasar días varios, hasta que se vea como alguna vez se vio Y da flojera, nada más Da flojera hacer una lavaza, pasar una escobilla y seguir barriendo. Manguerear. Esperar que el sol seque y también que ilumine. Para qué, decimos. Si todo se ve tan igual y como se vea es como importa y como importa es como se vea y como no importa, mejor que no se vea y como mejor que no sea vea, mejor que no importe nada. Nada. Y como no se verán, mejor que no se miren más. Más. De cantidad. De "que siga". De gusto a poco. Más. De avanzar. De "éramos felices igual, porque no seguir". Da flojera. Y total, para qúe po, si da flojera. Mover la boca, pedir disculpas, perdonarse, perdonar. Abrazarse, cortar la distancia (con cuchillos al principio y después sin pensarlo) Da miedo también. Y total, para qué po, si da miedo. Si te mandan a la cresta, si le alientas el grito y viceversa. O ...