Oscura

Bendito sea el Sol
Que acompañó mi saludo
Al compartir historias con otros,
transitando valles desolados.

Bendito eres Sol,
que permaneces y amaneces.
Atardeces para dejarme sentir
Otro rincón, otro lugar.
Distinto, opuesto,
tan amoroso como el tuyo,
tan parte de mi sangre,
esparcida por la tierra y las raíces
de las plantas que la absorben,
que se nutren de ti y de mí.

Bendita sea la falsa capa
Que usó mi piel
Para esconder su resequedad
De la vista ajena.

Bendita sea la oscuridad
que hoy me viste y acompaña.
Azulina y violeta brisa
destellando mi corazón.

Capa nueva, cálida, suave y brillante,
es la que hoy llevo puesta.
En ella guardo piedras, velas y hierbas
Y me guardo en silencio, aquí,
en la densidad del bosque.
Sencilla, con la Luna sobre mi estrella
El frío de la noche es el respiro de mi Madre,
cubriendo todas mis células y las capas de mi piel.
El frío de la noche es el latido de mi Madre,
Pulsando, amando ya a sus nietas.

Bendita sea la Luna que llena
me mira y expande sus alas moradas,
envía un rayo de amor directo a mi frente
y en sus ojos encuentro mi voz.


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