Círculo Completo

Entonces, al ganar ese premio algo se le fue de las manos y se le subió a la cabeza. Tras creerse superior, cayó hondo por un abismo, chocó con un colchón de hojas secas. Aturdido aún, se levantó mientras sobaba su cabeza. Miró alrededor y difusamente pudo divisar las raíces gruesas y enredadas de los árboles. Arriba, a lo lejos, la luz del día. Pasaron años bajo esa enorme oscuridad. Vio cómo le crecían la barba y las uñas. Se orinaba y defecaba en los pantalones. Comía frutos podridos que reposaban entre la viscosidad del agujero. Cuando llovía, lloraba, así se mentía a sí mismo, ocultando sus propias lágrimas. Se creía fuerte por escalar sin detenerse. Era absurdo, en el fondo él lo sabía, pero seguía, cada día seguía. Lo movía la esperanza de volver a sentirse importante algún día. Esa ambición, absurda pero motora le llevó hasta la cima otra vez. Con la mente llena de fantasías y de ilusiones perdidas, asomó su cabeza por el bosque y estaba vacío. Misteriosamente, a medida que su cuerpo sentía el sonido de los cascabeles de las hojas revoloteando con el viento, los latidos del corazón del pequeño hombrecito se hacían más intensos. Corrió de un lado a otro, sintiendo la inmensidad de la naturaleza. Había dejado de sentirse inferior y aquel viejo tropiezo le ayudó bastante con lo contrario. Respiró profundo, puso sus manos en sus caderas y sintió. Continuó sintiendo, sintiendo, sintiendo... - "Conmigo el círculo se completa"

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