Se queman
En un bosque o un pantano,
escondidos de la urbe, acá,
del pueblo que baila al son de las flautas,
se aman doncella y vikingo,
brotan las raíces de un árbol
y dos amuletos hacen brillar.
Se queman karmas,
gracias por la unidad.
Vuelve a donde huyó,
se miró el fondo
y vio un espiral negro
escondido ahí,
se toca el pecho,
se mueve agua negra,
no turbia, limpia,
pero oscura, ondas,
como piedras sobre un lago.
Todo eso era la mente,
pero era parte suya
silencio y baja vibración,
es parte de su dualidad
aunque ya no estaba tan segura,
quizás más bien era su identidad.
Dejó que él le hiciera el amor,
dudó muchas veces,
pero decidió entregarse igual,
a pesar de la oscuridad,
de la angustia que empalidece,
volaron cerca del sol igual,
entendió mejor tantas cosas.
Ella sabía que los observaban,
así se rendía simplemente al cielo,
ya sin culpa y sin dolor,
Aunque le pese, así era ella ,
por eso llamaba
al grafito de su ser,
fundida en ese abrazo,
se decía a sí misma amor.
escondidos de la urbe, acá,
del pueblo que baila al son de las flautas,
se aman doncella y vikingo,
brotan las raíces de un árbol
y dos amuletos hacen brillar.
Se queman karmas,
gracias por la unidad.
Vuelve a donde huyó,
se miró el fondo
y vio un espiral negro
escondido ahí,
se toca el pecho,
se mueve agua negra,
no turbia, limpia,
pero oscura, ondas,
como piedras sobre un lago.
Todo eso era la mente,
pero era parte suya
silencio y baja vibración,
es parte de su dualidad
aunque ya no estaba tan segura,
quizás más bien era su identidad.
Dejó que él le hiciera el amor,
dudó muchas veces,
pero decidió entregarse igual,
a pesar de la oscuridad,
de la angustia que empalidece,
volaron cerca del sol igual,
entendió mejor tantas cosas.
Ella sabía que los observaban,
así se rendía simplemente al cielo,
ya sin culpa y sin dolor,
Aunque le pese, así era ella ,
por eso llamaba
al grafito de su ser,
fundida en ese abrazo,
se decía a sí misma amor.
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