Entradas

Tantan

Me alegra recuperar el equilibrio Me alegra por sobre todo tener esto que siempre soñé Me alegra tu risa y las arrugas que más se te arrugan Me alegra tu tacto , ese, me eleva Y la curva negra que bordea la incertidumbre La cuerda floja de este amor.

A tu viejo saumerio de egoísmo y rones .

Ojala el cielo y la tierra no te muelan como el cahuín entre los dientes roedores de los semi dioses terrenales con condenas infernales. Ojala nunca te encuentres con un juez de peluquín colorado para esconder su alma gris. Ojala al separarte de la piel lo hagas en paz y no tengas la paranoia de tus secretos. Ojala empieces a vivir como te gustaría, así no te cierras tan pronto a nuevas novedades y a ajenas experiencias y logres hacerlas tuyas. Ojala no insistas en el ceño fruncido y los labios egoístas, ni en las manos empuñadas. Ojala algún día sepas lo que es errar, ser humillada, no tener apoyo. Sin experimentarlo. Aunque si no se puede, ojala lo sepas. Entiendas al fin lo que entendí yo. Ojala tus hermanos no te nieguen abrazo, ni te nieguen tu luz y te regalen diálogo. Ojala no te quiebren tan hondamente la confianza. Ojala pudieras conocer, viajar un segundo en mi arteria como yo puedo hacerlo en la tuya para impregnarme de tu sensación. Ojala simplemen...

Plagio

Tus besos son son como astronaves. vuelo como una ave, me hacen hablar sin voz .-

Unos versos

Soy un pedazo de sal endurecida un terrón de sal que formó el mar y el sol. Sumergida luz y cálida profundidad Tan fácil confundirse con la arena o el comino Lo cierto es que estoy tirada en medio del camino y unas pocas estrellas me tratan de alumbrar.

Escupidlo I

Gritar es escupir y se puede interpretar según cada cosa que lo quiera hacer. Podría ser como una flema o como una lluvia de pétalos anaranjados. Finalmente, todos los gritos están en nuestra mente. Y si es un escalofrío o un relajo no es tan importante como saber que al menos tienes un grito reclutado en tu cajón, en tu mesita de luz que, de pronto, puede apagarse e incluso llegar a encenderse cual flamante alerce con las ramas incendiándose. Fuego gritando. Podría ser también un pasatiempo, el vicio de la madre. Como sea, es el amuleto que te ayudará a recordarla cuando todas sus llamaradas la hayan quemado y las cenizas vuelen alúnisono con tu falda de gasa. La trascendencia del grito esa es la disyuntiva, el paradigma, la motivación para tomar un libro y leerlo. La razón de todo lo que te rodea y te sustenta. Y te compone.

Respuesta

A tí te gustaría morir, por mientras te dedicas a morir los sueños ajenos, a morir sus gustos, sus riquezas, sus procedimientos. Frialdad. Vanidad. Narsicismo. Superioridad inexistente. Falsa alegría. Falsas danzas. Falsa elegancia. Pero a mí, aunque tu mediocre mente dibuje lo contrario y me divulgue en los murales como una amarga y gris paloma, y me cuelgue en los patios, en los pasillos del tribunal, y me degrade el derecho de tener vagina, romanticismo, pasión e ingenuidad. Aunque prometas, aunque jures, aunque hasta tus sueños lo digan. No me conoces. Ay, tú y tus patrañas! Te engañas, venenosa araña. No me conocen los villanos, ni me conocen las arpías. Se quedan con imágenes tan vacías... .. : ........ : ... Como las ..... de ... la tele. Te le está safando el tornillo del alma. Quizás hace rato se te safó. Bueno. Yo me digo a mí misma -Calma. A pesar de y por, me gusta vivir. Y si a tí te gusta morir, pues muere. Muere en la soledad, en el ego, muere en el alba o en la cofradí...

Poseer

He perdido, he soltado, he quemado, he olvidado, pero conservo el púrpura y los asientos aterciopelados del café. Se me han ido algunos trenes por tímidez o indiferencia, pero conservo el púrpura y los asientos aterciopelados del café. Se me han quedado en el bolsillo los rojos, los lilas, así como los quinientos granos de linaza en la frente y algunas rabias enterradas entre la arena y la caca de las gaviotas. El sol en su insoportable ausencia me recuerda y recordará moléculas y vacíos de la existencia mía. En su presencia, en cambio, será más palpable que... otra cosa Y sé que conservo el púrpura y los asientos aterciopelados del café. Sé que conservo el brillo de sus pupilas una tarde, las carcajas de la golondrina antes de convertirse en bestia, la potencia indígena malgastándose en un odio y una mediocridad. Es mío el aliento de un seis de diciembre, mío aquel nefasto estreno. Mía la languidez en el columpio, mía la muerte del seis de noviembre. Mío eso que hice mío y no lo era. ...