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Preferible tirar la cadena

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Echarte alcohol en las yayas, me importa tan poquito. O comprarte alguna cosita, pa' que se te pase el hastío. Esta pasajera se baja del bus: ¡Pare señor don micrero!, vengo toda nauseabunda, puro gomitar sangre quiero. Hubiese sido ricacho, llenarle el hocico al huacho de arcadas y escupitajos, por ser todo un mamarracho Refregarle así en la cara que se le pudrió la existencia, pero la verdad es que la perso no me dio pa’ agotarle tanto la paciencia Me dio su no sé qué, imagínese cayera en depresión endógena su maima no me lo perdonaría, ay, quién la luz le pagaría. Se me pasa la manopla, y me pongo bien malula. Es que hay tanto cabro penca, ni que una juera mula. Pero son ellos los burro’, es por eso que me aburro y las ilusiones yo destruyo. Una semana en ayuno. No es gratuito lo que hago Su precio tiene el que sea’i gusano. Niña, no hay que dejarse engatusar, tanto hueoncito vi'o que la quiere a una despedazar. No se salvan ni a ellos mismos, van a salvar a alguien má’… No...

No hermosura

El día se nos va en acumular basura. Los tesoritos se tiran al contenedor. La basura es un túmulo de oro a los pies del señor, que él usa muy bien a su favor. De repente nos alcanza vida, ahí se nos ocurre reciclar emociones, producimos lo que queremos por quienes queremos, ahí recién aflora hermosura. Pero ojo que sólo un poquito, la magia está en sudar por montones, sin pedirse razón, sin mencionar amor, cultura, hermandad, ni diversión. Basta saber el hambre de los ricachones, y tendremos la carne funcionando a destajo. ¿Sienes, piel... Alma? No, esos no existen en la bolsa de valores.

Divago en ti

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A ti quién no te escribiría un poema o al menos intentaría hacerlo, quién Si te vistes inerente de pasión y hablas pétalos en forma de espinas. Si miras y apuñalas, robas mientras das, aplaudes y criticas, ¿contradicción o divinidad? Quien, amor, no quiere encontrarte por firmado ni te intuye delirante, como yo bien te sé desde una sonrisa flamante. Sí, delirante, tan lleno de fuego, tan azul y profundo, embriagador de misterio. Tan así que me matas y energizas, cual dosis de heroína en mis pobres abscisas. Es que estás desordenando u ordenando todo Endulzando, cimentando, enloqueciendo, violentando me tanto Juicio de menos que el mundo, aquel de encerrarte en un frío cubo. ¡Ah mi amor, si supieran!, Locura y Fantasía son comadres queridas, inútiles rameras que les sirven por un rato. Ni hablar de nuestro canto, ¡ay qué celibato! si no es a Dios, esto ya debiera tenernos claustros. Mas estamos en algo parecido escapándonos de lo aburrido, tenemos algo así como que no se sabe, pero tien...

No sé decir

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En vez de suero, hiel

Tantas penas enterradas en el fondo del alma, cubiertas con sangre, tierra y alcohol. Una mezcla mortal que se está comiendo todo, un trago amargo de autenticas lágrimas no salen a flote, tensan tu armazón, queman la garganta pero más el corazón. Ah, mi amor, tú me sabes a las imperfecciones Esas que repelo, luego conozco, mastico, más tarde asquean, duelen, se aceptan, Y por loca razón, se acaban amando. También les contrastas, pues eres tenaz, como este sentimiento, mi vida, y así deleitas y así dueles, Así te lo entrego todo sin poder darte nada. Te siento y te sé tan desolado, Soñando, aguardando, lo mismo, pero distinto. Esas contradicciones que dictan desde recónditos astros, son tildes que nos marcan la piel y más.

Tan (inde)pendiente

De repente a mis ojos les da conjuntivitis, pierden el sentido de la visión y se adentran. A veces mis oídos agudizan más su agudización, vuelan hasta allá con y en lo que escuchan. En ocasiones mi boca se mueve para murmurar algo más inquietante, atendible, seductor de lo normal. De repente a mis extremidades les da el síndrome de las piernas inquietas, pero no cuando duermo. A veces a mis ánimos les dan ganas, y/o viceversa, se compran razones, tenidas, sonrisas, caricias. En ocasiones mi cuerpo ejerce su autonomía y se va, en ciertos ocasos mi cuerpo es autómata y se automata. A veces a mis ánimos les dan ganas, y/o viceversa, se compran razones, tenidas, sonrisas, caricias, y no las muestran.

Parece, es por ahí.

A los once el piano me mató, la letra me mató, la voz de Julieta me mató. A los quince la batería me mató, el video casi me mató, la letra me mató. A los dieciocho la letra me sigue y sigue matando. ¿Bueno o malo aquello?, no sé. Tengo claro que siempre voy a verme, escucharme, sentirme en este bueninvento.