Los Cometas
Ondas azules en el entrecejo
cuando cierro mis ojos.
Sueños premonitorios otra vez,
mensajes de un lugar muy alto.
Un globo de aire transparente
llega cerca a la recepción de envíos,
soplando desde mente a mente,
como una nueva estructura,
un riel de cabos, colores y líos.
Los nervios se me hacen chimuchina
y no entiendo bien por qué.
Me preparo un té en la cocina,
mientras me pica la cabeza;
dentro de esta caja lesa,
que a veces jura con certezas,
decodifican líneas mis neuronas,
y así escucho tu voz:
La enmarco en mi corazón,
junto al brillo del sol.
Qué puedo hacer,
para qué luchar,
siempre siento ésta conexión.

Te hablo a veces al despertar,
de pronto quisiera que te fueras,
otras veces ruego que te quedes,
pero todo se traduce
a un rosado intenso.
Puedo escapar de mis sombras,
puedo huir de los códigos inmersos,
puedo evadir los pesares,
puedo esconderme de tu aliento,
mas aunque pase y pase el tiempo,
y siga pasando,
soy testigo, ángel y esclavo,
de tu ser luminoso e inmenso.
Hay días que me encuentro tu olor,
noches que me siento en tus brazos.
Y cuando te veo quisiera darte mi regazo.
Ambos vamos avanzando
en esta gran ruleta.
Grita a lo lejos un trono,
mientras suenas las trompetas
"¡se encontraron los cometas!",
luego de haberse separado.
¿Qué nos tendrá preparado
este destino atolondrado?
Por mientras seguiré encendiendo
la llama-llamarada en mi corazón.
Por mientras seguiré, no miento,
deseándote la mejor canción.
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