Lo re-conozo
Quisiera esparcir siempre bondad,
pero a veces también pienso rosas secas.
Me miro en el espejo y pienso más,
más de lo que mi rostro tal vez merezca.
Vibrando bajito cerca de mis latidos más profundos,
también puedo prenderle velitas al mundo.
Escondida en un refugio,
detrás de mis hombros:
sombras oscuras
y ecos absurdos.
Son las ondas grises
que nacen en una parte de mis neuronas,
se trasladan hacia mis ojos,
los ennegrecen, poco a poco.
Entonces hablo más fuerte,
intento cambiarme de estado,
como abriendo el cierre
de un traje que me saco,
para meterme en uno nuevo,
menos ultrajado...
Pero no hay caso,
siempre soy la misma,
siempre soy yo,
entonces vuelvo a la sabia,
me comprendo del mismo modo
con que emprendo alguna e-moción.
Así acepto la envidia,
¡acepto los celos que me carcomen!
Jajaja
acepto este afán de competir,
no sé con quién, ni para qué lo hago.
Si lo pienso, me parece tonto.
Si lo siento, simplemente lo reconozco.

Comentarios