Abrir es Cerrar

Ábrele la puerta, ábrele
Ábrele la puerta, ábrele
Ábreles la puerta.

La tórtola esperando está
en la pandereta
mirando hacia tu ventana
a un vuelo te quiere invitar
Entonces ábrele tu corazón,
no sea que por despistada
o por defenderte de una espada,
la canción se vaya volando,
pero si ves que ya se ha perdido
y bloqueaste tus sentidos,
puedes retumbar con tus dedos
el latido de tu pecho,
que transforma el arco y la flecha
en pequeños e infinitos cometas.

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