Persiguiendo Espejos. Reventando Espejos
Que cruda esa mirada
y esa rabia tan colmada
que aprisiona el alma
y nos guarda en una caja.
Que cruel es el espejo:
Cuando sus gestos son como puñetazos
nos rompe en mil pedazos,
de una sola pincelada.
Que duro es el espejo,
cuando el brillo es más bien opaco
¿se nos caen los harapos?,
duda una, ¿o es la cara del daño?
Como ruge y cruje adentro,
Ni darse en la tina un baño,
la grieta puede calmar.
Que frías esas manos,
que distante el saludo,
que lapidante el juicio,
que feroz su palabra.
Por qué será que algunos,
ingenuos, pobres o tercos,
vamos detrás de ese espejo
que sólo nos da escupitajos;
nos deja en la guata un tajo,
nos convierte en estropajo.
Por qué será que algunos
villanos, ángeles o neptunos,
hacemos sonar las monedas
bajo sus mentes cultivadas
de viejos paradigmas;
Hacemos sonar las monedas
a ver si nos dan limosnas,
un aplauso,
alguna cuestión.
O soñando, incluso,
"ojalá cambien su razón"
y esa rabia tan colmada
que aprisiona el alma
y nos guarda en una caja.
Que cruel es el espejo:
Cuando sus gestos son como puñetazos
nos rompe en mil pedazos,
de una sola pincelada.
Que duro es el espejo,
cuando el brillo es más bien opaco
¿se nos caen los harapos?,
duda una, ¿o es la cara del daño?
Como ruge y cruje adentro,
Ni darse en la tina un baño,
la grieta puede calmar.
Que frías esas manos,
que distante el saludo,
que lapidante el juicio,
que feroz su palabra.
Por qué será que algunos,
ingenuos, pobres o tercos,
vamos detrás de ese espejo
que sólo nos da escupitajos;
nos deja en la guata un tajo,
nos convierte en estropajo.
Por qué será que algunos
villanos, ángeles o neptunos,
hacemos sonar las monedas
bajo sus mentes cultivadas
de viejos paradigmas;
Hacemos sonar las monedas
a ver si nos dan limosnas,
un aplauso,
alguna cuestión.
O soñando, incluso,
"ojalá cambien su razón"
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