Figuritas

La respuesta del millón,
sigo sin saber si me he enamorado.
No tengo un sólo recuerdo que me haga clarificar la idea.
Todos los hombres que han pasado por este umbral
residen apretados dentro del frasco
y los miro con cariño
(a unos más que a otros)
y les hago toc toc con la uña del dedo índice.
Los tengo en mi repisa
y los observo, como a un fetiche.
Y me da un poco de pena,
que no hayan logrado convertirse en algo más que eso.
Si por lo menos estuviera cada uno
en su propia caja de figura de colección,
tuviera uno un poquito más de exclusividad.
Si por lo menos me hubiese decidido por uno en particular,
para juntar sus stickers, sus miniaturas y gigantografías
sus posters y sus accesorios.
Si por lo menos alguno residiera en un lugar
más amplio de mi habitación.
Pero están todos ahí, apretaditos
y debo darle mérito a lo diverso de mi gusto.
Cada uno, con su propio tic y su propia cruz,
su estilo y su forma de besar.
Ninguno se parece, por más que busque alguna conexión.
Cuál de todos más tonto
(por haberme querido y no)
Sueno como una perra vengativa y rencorosa,
pero no. No es así.
Les guardo una repisa que sacudo todos los días
y a veces, cuando me acuerdo... le paso lustra muebles.
Quizás, la respuesta dada sea errónea
y al contrario, los haya amado a todos
hasta la médula de los huesos.
En todas las ocasiones fue amor,
pero no ese amor, no ese que yo creía.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Ah?

As

Para qué