A la mente lo de la mente, a la luz lo que es de Dios. Al corazón lo que es de él, a la hoguera lo que es de piel. Signos, números, polaridades. En la quietud, en la paz, se asoman mis verdades. Silencio. Calma. Mi amor. Una penita pasajera, una penita atorada en los hombros, esa es la cuestión. A borrar, a soltar. A soltar. A cantar. Dije "no tengo ningún as bajo la manga", pero sin saberlo tenía llaves. Algunas para cerrar, otras para abrir. Las puertas no siempre están cerca de aquí. Dejando en color el de, de dolor. Llorando, al sonreír. Riendo, al llorar. Luego se va a equilibrar. Dejando la mochila atrás, Peso pluma en la espalda. A. A la vida. De la vida. Atte. A
Hoy tus palabras me parecen masoseadas, no las siento, las siento heladas, las siento como si nada en ellas habitara. No les creo a tus abrazos, ni a tus llantos, y menos a los sueños que tu boca alguna vez relatara. Si las hojas de un otoño viejo y la medalla que guardaba justo antes de conocerte me mostraron que esto iba a terminar. Me pregunto por qué me costó tanto soltar si lo nuestro fue una llama, una amistad, una historia cerrada, no había mucho más que andar, Me atrape, me atrapé, me perdí, en tu mirada dorada e infantil. Yo quiero entender que me pasó por qué busqué tanto amor en ti, sin poder verme a mí y darme todos los cuidados que alcancé a brindarte. La carencia del propio poder, nos puede hacer tanto daño, si no nos abrimos a ver de cerca los engaños. La cabeza nos hizo creer que un amor no terminará, aún cuando éste no sea real, pues re-al-men-te, ya ni siquiera se quién eres y me he puesto a...
Comentarios