No deja de aparecerse sobre mi cabeza la imagen de una mano cociendo, zurciendo, bordando, suturando una herida. Son mis manos creando, cosechando flores en un campo abierto con nombre de Planeta. La herida cierra, la cicatriz se disuelve, rozo mi mano por donde ella estaba y es muy suave. Es todo muy dulce, muy tierno. Me regocijo en esta sensación, que es tan liviana y transparente, como una tela delgada, un velo sutil, pero sin velo, sin vendar. A mi alrededor percibo luces, un blanco infinito que arraza desde el borde de mi piel hasta el aire en mi burbuja, doce metros a la redonda. Todo es mágico, puro, refrescante. A ratos veo esferitas azules cerca mío. Las veo a ellas, simpáticas, sostenidas por sus alas. Por aquí cerca pasa un río, viene tranquila el agua bajando. Yo lo estoy sintiendo todo. El sonido que provoca me relaja. Hay un hombre junto a mí, él me acompaña, es mi amigo. Lo bendigo, él me protege. Se fue y ha vuelto, es diferente ahora. Todo es mucho mejor que...
Comentarios
Aunque hay una foto.
Pero dicen que una imagen vale más que mil palabras.
Así que gracias, necesitaba leer.
Aunque sea de la manera del flojo.
Saludos!
RECIÉN ME ENTERÉ QE POSTEASTE EN MI BLOG JOJOJO
ES QE LO TENÍA BOTAO PERO AHORA PUBLIQÉ UNA NUEVA ENTRADA
LE ECHARÉ UN VISTAZO AL TUYO
SALUDOS SEÑORITA